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La importancia de las patentes en la competencia e innovación: la mirada de Stephen Haber

18.08.2021
Claves:
  • El 12 de agosto pasado tuvo lugar el primer seminario del ciclo sobre Propiedad Intelectual de la Universidad Adolfo Ibáñez que contó con la participación del invitado internacional Stephen Haber, profesor de la Universidad de Stanford.
  • Para Haber, una patente permite la especialización, en razón de que puede ser comerciable. En lugar de crear monopolios, como señala el lugar común, para el profesor las patentes son una herramienta que fomenta la competencia y la innovación.
  • Actualmente, parte de las batallas de patentes que se libran en el mundo desarrollado pueden describirse como disputas por el excedente del consumidor entre grandes empresas, con otras de menor renombre, pero con un alto nivel de especialización. En estas disputas no pueden obviarse las injerencias de la política y la geopolítica.
  • Las economías en desarrollo pueden beneficiarse de los sistemas internacionales de patentes y así proteger las innovaciones que se dan en sus latitudes y potenciar su propia especialización.
Keys:
  • On August 12, the first seminar of the cycle on Intellectual Property at the Adolfo Ibáñez University (UAI) took place, with the participation of Stephen Haber, professor at Stanford University.
  • For Haber, a patent allows specialization, because it can be tradable. Instead of creating monopolies, as the commonplace states, patents are a tool that encourages competition and innovation.
  • Today part of the “patent battles” in the developed world can be described as disputes over consumer surplus between large companies, with others of lesser renown, but with a higher level of specialization. In these disputes the interference of politics and geopolitics cannot be ignored.
  • Developing economies can benefit from international patent systems and thus protect innovations in their latitudes and enhance their own specialization.

El pasado 12 de agosto la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) celebró el primer seminario del ciclo de coloquios sobre propiedad industrial. La instancia contó con la participación de Harald Beyer, rector de la UAI, Alexander Galetovic, Senior Fellow UAI, como moderador, y con la exposición de Stephen Haber, historiador y profesor en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Stanford y Peter y Helen Bing Senior Fellow de la Hoover Institution.

La presentación del académico norteamericano giró en torno a dos de sus artículos: “Patents and the wealth of nations” (George Mason Law Review, 2016) e “Innovation, Not Manna From Heaven” (Hoover Institution, 2020). A lo largo de la charla analizó temas como la propiedad industrial, el derecho de patentes, políticas comparadas y libre competencia.

Los derechos de propiedad intelectual en un entramado más amplio del desarrollo económico

Las palabras iniciales de Harald Beyer apuntaron al debate acerca del rol que cumplen la propiedad intelectual y la protección de patentes en la historia económica.

Por ejemplo, el filósofo y economista británico John Stuart Mill en Principios de economía política (1848) se mostraba alarmado de las autoridades que buscaban impugnar los principios subyacentes a las patentes. El pensador austríaco Friedrich von Hayek, en cambio, tanto en Camino de servidumbre (1944) como en Los fundamentos de la libertad (1960), dejaba entrever su escepticismo por el derecho de patentes, que en general aparecía como un desincentivo al progreso, adverso al conocimiento abierto. “La misma tradición intelectual, otra mirada” –subrayó el rector de la UAI–. Por su parte, aunque Joseph Schumpeter no escribió sobre propiedad intelectual, “es difícil pensar que su idea de creación destructiva como motor de progreso se habría podido sostener sin patentes”.

Stephen Haber comparó el crecimiento económico de los diferentes países a lo largo del tiempo, a partir de la imagen satelital de las luces nocturnas en el mundo de hoy y lo que podría haber sido el mundo del siglo XVI, en el siglo XIX y a inicios del siglo XX.

En el año 1500 el desarrollo económico era radicalmente diferente. En Europa sólo Londres mostraba un tamaño significativo, y las ciudades de Estados Unidos prácticamente no existían. En este sentido el desarrollo en Asia, Europa y América no difería sustancialmente. En el siglo XIX ya comienza a verse el efecto de la revolución industrial y ya en 1900 podemos encontrar un panorama similar al que vemos en la actualidad, con grandes polos de desarrollo en Estados Unidos, Europa central, Europa occidental y Japón.

Para el académico, este contrapunto entre fotografías de las luces de las ciudades permitiría capturar intuitivamente cómo se han desarrollado los sistemas económicos a lo largo del tiempo.

¿Qué factores explican esta diferencia en determinados periodos que permiten a sociedades prosperar y adelantarse al resto? Según Haber, existiría un entramado de políticas e instituciones -que surge “no necesariamente de una manera planificada”- entre las que estaría el sistema de patentes como derecho de propiedad.

El profesor Haber explicó los orígenes del moderno sistema de patentes en 1624, en Inglaterra, donde surgió para restringir la autoridad del monarca para otorgar monopolios a discreción. A inicios del siglo XVIII, las cortes inglesas habrían desarrollado con su jurisprudencia las condiciones bajo las cuales un inventor podía licenciar sus inventos a otros. Este desarrollo habría llegado a EE.UU., donde se adopta y desenvuelve como un derecho de propiedad (es uno de los derechos constitucionales en ese país) y se legisla por primera vez. Este modelo habría sido replicado en distintas latitudes, incluidos Reino Unido, Alemania, Francia y otros países europeos, y Japón.

En contra del lugar común de que las patentes “crean” monopolios

El profesor Haber retomó la referencia a John Stuart Mill para explicar un rasgo aparentemente contradictorio en el derecho de patentes: ”Lo que Mill dice en realidad es que las patentes evitan los monopolios, entonces, ¿Cómo puede ser que algo que otorga un monopolio en realidad fomenta la competencia? Lo que permiten las patentes no es otorgar monopolios sino que crean derechos de propiedad en torno a una idea o un proceso que no existía previamente”.

Para el profesor norteamericano, las patentes son una institución crucial que permite proteger procesos o productos innovadores. Es decir, fomenta la especialización en los diferentes mercados. Según explica Haber, “Lo que realmente permiten las patentes es generar un derecho de propiedad para que alguien que esté especializado, una empresa o una persona que se especialice en la invención, pueda apropiarse del retorno de esa inversión al licenciar, al autorizar esta tecnología a otra empresa que se especializa en la producción. Esa capacidad permite capturar ganancias, desarrollar especializaciones que hace que se fomente la innovación”.

Para el investigador, los teléfonos móviles que todos utilizamos hoy en día, sin importar su marca, serían un claro ejemplo. Un complejo entramado de patentes, de distintos propietarios, está involucrado en la operación de cada teléfono, pero los fabricantes del equipo no son titulares de ninguna de ellas.

Cerró la idea anterior, ahondando en los beneficios que entrega el sistema de patentes al mercado y a la libre competencia. “Básicamente lo que hace es permitir la especialización y lo hace a través de algo que es comercializable en vez de crear un monopolio”.

Innovación y las “batallas de patentes”

Haber centró parte de su exposición a explicar cómo las patentes fomentan la innovación. Para el académico, la innovación debe ser entendida como “el acto creativo de ver un producto que existe y ver que se puede producir de una manera más económica combinando tecnologías de manera distinta a como están actualmente”.

En la base del sistema de patentes está la idea de que justamente permite a las empresas o personas obtener réditos económicos a raíz de una determinada invención. “Lo que permite ese proceso es generar rentas, es decir, le permite a una empresa ganar más dinero en términos de sus utilidades por dólar gastado, en contra de su competencia”.

Para que esto suceda, la especialización sería un requisito indispensable. Según refirió Haber, en la cadena de valor que permite que un producto llegue al consumidor final –en especial, un bien tecnológico- intervienen una multiplicidad de actores especializados, que permanecen invisibles u opacos al público.

Para explicar lo anterior, Haber tomó como referencia lo que ocurre actualmente en Silicon Valley y cómo se desarrolla un sistema de competencia y al mismo tiempo de colaboración entre los diferentes actores. “Empresas pequeñas, especializadas, muchas de ellas, cada una hace una sola cosa, pero la hace muy bien y simultáneamente compiten con las otras, pero también coopera con ellas. Entonces, es esa ecología, ese sistema de pequeñas empresas, que a veces compiten y a veces colaboran, permite una especialización”.

Muchas veces la empresa más visible para el público, aquella que llega al consumidor final, intenta disputar el excedente económico con las otras empresas que intervienen aguas arriba, y esto genera tensiones, como litigios sobre las patentes.

Preguntado al respecto por Alexander Galetovic, sobre esta verdaderas “batallas de patentes”, Haber explicó: “Eso quiere decir que el sistema está caracterizado por muchas empresas especializadas y cada una de ellas a lo largo de la cadena de producción van a tratar de luchar por ese excedente”. Según el académico, en esta batalla las grandes empresas abogan por instaurar sistemas de patentes más débiles y menos estrictos, a diferencia de aquellas compañías que se encuentran más especializadas en un determinado producto o proceso industrial (Ver, por ejemplo, nuestra nota “FTC v. Qualcomm: Propiedad intelectual y libre competencia”).

Por último, señaló que estas batallas de patentes no están exentas de injerencias del mundo político, del lobby de algunas empresas. Como enseña la historia, no puede desconocerse que esta dimensión también opera como un arma para el mundo económico. Una muestra de ello son las disputas que se dan a nivel geopolítico entre naciones, como la rivalidad entre China y Estados Unidos. Es natural que este último reaccione robusteciendo su sistema de protección de patentes, “porque parte de la rivalidad de estos dos países al final, es militar y política. Y una economía que produzca más superávit va a decidir cómo se desenlaza todo esto”.

Patentes y economías emergentes

¿Qué incidencia tienen las patentes para las economías en desarrollo?  En ocasiones se suele decir que las patentes van en la dirección opuesta, al restringir la disponibilidad y circulación del conocimiento, y obstaculizan a las economías emergentes de surgir. Una de las preguntas para el profesor Haber durante el seminario fue justamente esta.

De acuerdo a Haber, una de las grandes ventajas del actual sistema de patentes es que las invenciones pueden patentarse y protegerse en diferentes latitudes. “Una empresa chilena puede usar el sistema de patentes de otros países para desarrollar y protegerse de la violación por el uso. Significa que los países pequeños pueden contar con la posibilidad y capacidad de especializarse para ganar renta”.

Para el experto, Suecia es un modelo en esta tendencia, que ha cimentado su desarrollo en la innovación tecnológica –de la mano de empresas como Ericsson- y la férrea protección de los derechos de patentes. “La ventaja que tienen es que tienen mucha propiedad intelectual. Ellos mantienen su participación de mercado mundial y tienen una prima de precios porque pueden aprovechar y pueden entrar a todo el mercado y pueden proteger su propiedad intelectual al tener las leyes en el mundo que les impide apropiarse de su propiedad sin tener la licencia para ello”.

Respecto al caso particular de Chile, el académico sostuvo que el desarrollo económico se logra a través de la comunión de diversos elementos, entre ellos el capital humano. “Y al final, el desarrollo económico no se trata de cosas sino de personas. Es la capacidad de combinar personas con habilidades que se complementan”. Es más, para Haber, estamos en un momento propicio para que economías pequeñas como la de Chile crezcan a punta de especialización. “Los cambios o más bien la reducción importantísima en el coste de transporte, la cantidad de información disponible es tan grande que ha hecho que los mercados internacionales estén establecidos no solamente a nivel nacional sino global”.

Por último, según explicó Haber, no hay una verdad única que defina y permita obtener el desarrollo económico deseado. “Los economistas empezaron a buscar qué era esa cosa que permitía realmente que las economías occidentales crecieran más rápido que las otras. Y el resultado al que llegaron es que no encontraron esa única solución sino más bien todos estos eruditos fracasaron en esa búsqueda. Pero lo que sí encontraron es que era una búsqueda de los individuos tratando de proteger sus intereses personales”.

Documentos relevantes:

¿Cómo crees que debieran operar las autoridades cuando existe una interacción entre el derecho de competencia y el derecho de propiedad intelectual?

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José Venegas A.