Newsletter
Suscríbete a nuestro Newsletter y entérate de las últimas novedades.
https://centrocompetencia.com/wp-content/themes/Ceco


La politización del derecho de competencia en algunas jurisdicciones de usual referencia está a la orden del día. En esa línea, a ambos lados del Atlántico se observan intervenciones de los gobiernos de turno en el manejo de la política de competencia por parte de las autoridades respectivas.
En Reino Unido, la Competition and Markets Authority (CMA), es un departamento no ministerial –es decir, sin supervisión política directa por parte del gobierno (Institute for Government 2022)– encargado tanto de promover la competencia en los mercados como de proteger los derechos de los consumidores. La CMA es dirigida por un consejo, compuesto por directores no ejecutivos y directores que tienen un rol ejecutivo en ese organismo, como su chief executive, Sarah Cardell, y las personas a cargo de la revisión de fusiones, de enforcement de competencia y mercados y de mercados digitales (CMA “Our governance”). El consejo tiene la facultad de determinar qué debe investigar la CMA, mientras que el panel de la CMA, compuesto por expertos en economía, derecho, finanzas y negocios, actúa como decisor independiente en ciertos procedimientos, y los comités de la CMA están a cargo de orientar la estrategia, selección de casos y el enfoque de promoción de la competencia de la CMA (Institute for Government 2022).
Pese a la ausencia de supervisión política directa sobre la CMA, el presidente y miembros de su consejo, los miembros del panel y su chief executive son designados por el secretario de Estado de Negocios y Comercio del Reino Unido (Enterprise and Regulatory Reform Act 2013, Schedule 4). Además, al inicio de cada período parlamentario el gobierno del Reino Unido da a la CMA una “orientación estratégica no vinculante” (steer u orientación), esto es, un “breve informe destacando las áreas clave en que, en su opinión, la CMA debería centrarse” (Institute for Government 2022), lo que ha ocurrido en cuatro ocasiones: 2013, 2015, 2019 y 2025.
Si bien la interacción entre el gobierno del Reino Unido y la CMA está prevista en la normativa británica, en el último tiempo ésta ha adquirido un cariz particular, en atención a la agenda procrecimiento del gobierno del Reino Unido. Por un lado, a inicios de 2025 el gobierno británico laborista removió al presidente del consejo de la CMA, Marcus Bokkerink declarando que “él no ha demostrado que la CMA estuviese suficientemente enfocada en el crecimiento” (McLean 2026). Por otro lado, en su orientación estratégica, el Gobierno estableció cómo espera que la CMA, mencionando explícitamente su calidad de autoridad independiente, apoye y contribuya a la prioridad nacional primordial del crecimiento económico al desempeñar sus facultades estatutarias (2025). En concreto, la orientación señala que la CMA debiera utilizar sus herramientas de manera proporcional, con el crecimiento y la inversión en mente; y minimizar la incertidumbre mediante la colaboración con las personas afectadas por la labor de la CMA y reportar sobre el impacto de dicha labor (ibid.).
“Si bien la interacción entre el gobierno del Reino Unido y la CMA está prevista en la normativa británica, en el último tiempo ésta ha adquirido un cariz particular, en atención a la agenda procrecimiento del gobierno del Reino Unido”.
En su plan anual para el 2025-2026, la CMA reaccionó al entonces borrador de orientación estratégica, reconociendo que éste refuerza la importancia de un régimen eficaz e independiente de competencia y protección de los consumidores que fomente el crecimiento impulsando una mayor productividad, innovación e inversión (p.11). La CMA también dio cuenta del énfasis de la orientación en que “la forma en que llevamos a cabo nuestro trabajo es especialmente importante para la inversión y el atractivo del Reino Unido como destino para la inversión” (ibid., p. 11, cursiva en el original).
En ese plan anual, la CMA esbozó un programa para cambiar la manera en que ejecuta sus funciones, abarcando cuatro aspectos claves: ritmo (pace), previsibilidad, proporcionalidad y proceso, denominado “marco de las 4 Ps” (ibid., p. 12). Durante el primer semestre de 2025, la CMA planteó cómo incorporaría estos cuatro principios en el sistema de competencia en los mercados digitales (CMA, Orientación), plasmado en la parte 1 de la Digital Markets, Competition and Consumers Act (DMCCA, más al respecto en Abarca y Lema 2025); y de control de fusiones (CMA, Carta para Fusiones).
Respecto a los mercados digitales, la CMA aseveró que, dado que la DMCCA está diseñada para seguir las mejores prácticas de regulaciones modernas de los mercados impulsados por la innovación, las cualidades del marco de las 4 Ps ya están integradas en ésta (CMA, Orientación, para. 1.4). Sin perjuicio de ello, la CMA se comprometió a ir incluso más allá de las exigencias legales de la DMCCA, lo que implicaría una mayor colaboración, por la vía de que la CMA informe sus áreas prioritarias de trabajo y posibles intervenciones; mayor transparencia sobre las acciones que la CMA está desarrollando y sus fundamentos; y procesos eficientes y optimizados, centrándose la CMA en asuntos en los que pueda ofrecer resultados positivos para las empresas y consumidores del Reino Unido (ibid., para. 1.5).
Los mayores esfuerzos de la CMA para responder a las expectativas de la orientación estratégica del gobierno se han materializado, notoriamente, en el ámbito del control preventivo de fusiones –de carácter voluntario– del Reino Unido, tanto en guías procedimentales como sustantivas.
A nivel procedimental, la CMA modificó el formulario de notificación de fusiones, la guía sobre la función de inteligencia de fusiones de la CMA (CMA56) y la guía sobre jurisdicción y procedimiento del sistema de control de fusiones (CMA2). En virtud del marco de las 4 Ps, en la Guía CMA2 se incorporaron cambios sobre el ritmo, proceso, proporcionalidad y predictibilidad del control de fusiones. Sobre el ritmo, se introdujeron plazos de 40 días hábiles para pre-notificación y de 25 días hábiles –reducido desde 40 días hábiles bajo la versión previa de la orientación– para decisiones de aprobación en fase 1 de fusiones que no generan preocupaciones competitivas serias (ibid., Tabla 1). En relación al proceso, se aumentó la interacción con las partes a través de sesiones explicativas (teach-ins) y llamadas de actualización (update calls) (McLean 2026), incluso durante la pre-notificación.
Respecto a la proporcionalidad, en línea con la orientación gubernamental de que la CMA considere las acciones que están llevando a cabo otras agencias y busque evitar duplicidades cuando esas acciones paralelas abordan los problemas para los mercados en Reino Unido (2025), se consagró una aproximación wait and see para el control de fusiones globales (CMA56, paras. 4.5-4.8; y CMA2). Conforme a esta aproximación, la CMA probablemente priorizará investigar fusiones que tengan impacto específico en el Reino Unido, que tienden a involucrar mercados locales o nacionales (CMA2, para. 8.4). En cambio, la CMA no priorizará fusiones que comprendan exclusivamente mercados globales o más amplios que nacionales y podría esperar para ver el progreso de los procedimientos en otras jurisdicciones antes de decidir si se justifica una investigación (ibid., paras. 8-4.8.5). La CMA generalmente no tomará ninguna acción si la fusión es aprobada pura y simplemente en otras jurisdicciones, pero si los remedios en otras jurisdicciones no eliminan completamente las preocupaciones competitivas relacionadas a Reino Unido –por ejemplo, cuando es excluido de remedios globales–, la CMA puede considerar iniciar una investigación formal (ibid., para. 8.6). Este acercamiento de la autoridad británica a las fusiones globales es particularmente relevante si se consideran transacciones recientes en que su postura difirió con la de la Comisión Europea, como Booking/eTraveli y Microsoft/Activision Blizzard (sobre estos casos, ver Lecchi 2026).
En lo que atañe a la predictibilidad, la CMA entregó explicaciones adicionales sobre cómo aplica los tests jurisdiccionales de influencia material (material influence) y de cuota de suministro (share of supply) (McLean 2026). El primero es una forma de control que da lugar a una situación de fusión relevante que puede ser revisada por la CMA (Enterprise Act 2002, sección 26); el nivel más bajo de control contemplado en el sistema de control de fusiones británico (CMA2, para. 4.17) y ciertamente menor a la influencia decisiva requerida en la Unión Europea (Fotis y Zevgolis 2016, pp. 42 y 46), importada también a Chile (Guía de Competencia, paras. 45 y 55 y ss.). Por su parte, conforme al test de cuota de suministro, la CMA está habilitada para analizar una fusión si al menos una de las empresas parte de la fusión tiene ingresos que exceden los £10 millones; y, como resultado de la fusión, todas las empresas involucradas proveen o adquieren, conjuntamente, al menos el 25% de determinados bienes o servicios que son suministrados en Reino Unido o en una parte sustancial del Reino Unido (Enterprise Act 2002, sección 23). Según las precisiones de la CMA, este no es un análisis económico propio de la evaluación sustantiva de una fusión, por lo cual no está obligada a definir un mercado relevante, bastando que identifique una categoría específica de bienes o servicios provistos o adquiridos por las partes, por ejemplo, si son relevantes para cualquier preocupación competitiva derivada de la fusión (CMA2, para. 4.66 y 4.66(a)). No obstante, este test solo se aplica si las partes proveen o adquieren bienes o servicios de la misma categoría, no capturando fusiones con relaciones puramente verticales sin superposiciones horizontales (ibid., para. 4.66(e)).
A nivel sustantivo, la CMA modificó su guía de remedios a fines de 2025 (CMA87). Entre otros aspectos, estableció que está disponible para dar su feedback sobre propuestas de remedios incluso durante la pre-notificación (ibid., para. 4.5); amplió la procedencia de remedios conductuales incluso en fase 1, aunque los remedios estructurales sigan siendo preferidos; y reconoció que algunos remedios conductuales pueden ser utilizados para asegurar eficiencias procompetitivas que mejoran la rivalidad (rivalry enhancing efficiencies) (CMA 2025). La posibilidad de recurrir a remedios conductuales que garantizan eficiencias que incrementan la rivalidad competitiva había sido vislumbrada –y está fuertemente basada– en la fusión Vodafone/Three que supuso pasar de cuatro a tres actores de telecomunicaciones móviles (CMA87, paras. 5.2(b), 7.13, 7.17; y McLean 2026). En concreto, en Vodafone/Three las partes se comprometieron a (i) llevar a cabo su plan de redes conjuntas de ocho años que conlleva inversiones por £11 mil millones; (ii) fijar límites (caps) a ciertas tarifas de servicios móviles y de planes de datos a nivel minorista por tres años; y (iii) ofrecer precios y condiciones contractuales preestablecidos para los servicios mayoristas por tres años (un análisis del caso en Irarrázaval 2026). Según las categorizaciones de la CMA, el compromiso de inversión en redes corresponde a un remedio conductual habilitante ya que busca asegurar la oportunidad y probabilidad de eficiencias que incrementan la rivalidad y previenen una reducción sustancial de la competencia (CMA87, paras. 7.16-7.18). En cambio, los compromisos relativos a precios son calificados como remedios conductuales de control, que buscan evitar que las partes de una fusión ejerzan el mayor poder de mercado que obtendrán, limitando los efectos adversos de una fusión, en vez de abordar directamente la causa de la reducción sustancial de la competencia (ibid., para. 7.33).
Aunque sin acudir a las definiciones y clasificaciones de la autoridad británica, remedios de ambos tipos han sido empleados en casos en Chile. Por ejemplo, en Ideal/Nutrabien el TDLC revocó la decisión prohibitoria de la FNE, aprobando la operación sujeta, entre otras, a medidas de mitigación consistentes en (i) fijar niveles máximos de precios de venta por tres años; (ii) mantener un índice de innovación por dos años; y (iii) expandir la distribución mediante el aumento del número de clientes y puntos de venta (Sentencia N°166/2018, c. 129-134).
Los ajustes al sistema de competencia británico están lejos de terminar. En su estrategia para 2026 a 2029, la CMA estableció como objetivo estratégico el estimular un panorama regulatorio que atraiga inversiones e infunda confianza a las empresas, reiterando que incorporará su marco de 4Ps a todas las áreas de la CMA y que operará para maximizar la agilidad y productividad. Esa misma lógica se refleja en su borrador de plan anual para los años 2026 a 2027.
Más importante aún es que el gobierno comenzó, en enero de 2026, una consulta para refinar su régimen competencia, solicitando opiniones sobre ciertas medidas para mejorar el ritmo, previsibilidad, proporcionalidad y proceso del régimen de competencia británico. Dentro de las principales propuestas contenidas en la consulta están (i) clarificar los tests jurisdiccionales para fusiones, especificando qué factores debieran ser considerados en relación a los tests de influencia material y cuota de suministro; (ii) modificar el ente decisor en fase 2 del control de fusiones y en las investigaciones de mercado, reemplazando a los miembros del panel independiente por subcomités del consejo de la CMA; (iii) obligar, estatutariamente, a la CMA a considerar si los remedios que impone deberían desaparecer después de un período definido (esto es, incorporar una sunset clause), a menos que existan buenas razones para que éstos sigan vigentes, y a revisar todos los remedios al menos una vez cada 10 años; y (iv) entregar un rol formal al secretario de Estado de Negocios y Comercio del Reino Unido en un rango más amplio de documentos orientativos de la CMA, tales como guías de fusiones.
Las consecuencias de todos los cambios mencionados al sistema de competencia del Reino Unido solamente podrán ser analizadas, concretamente, luego de transcurrido un tiempo suficiente tras su implementación. Al hacerlo, será interesante recordar lo activo que fue el gobierno en proponer e impulsar estas modificaciones procrecimiento, inversión, innovación y productividad. También lo será considerar cómo la CMA compatibilizó esos anhelos de política económica procrecimiento con su posición vanguardista en múltiples temas de competencia, como la regulación de mercados digitales de la DMCCA y la incorporación de beneficios de sustentabilidad ambiental al análisis de acuerdos de colaboración entre competidores (CMA185).
Regístrate de forma gratuita para seguir leyendo este contenido
Contenido exclusivo para los usuarios registrados de CeCo