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Revisamos el artículo “Estrategias regulatorias basadas en la economía del comportamiento”, de Diego Rebaza, publicado en el último volumen de la Revista de Derecho Económico de la Universidad de Chile, el que analiza las oportunidades que ofrece la economía del comportamiento en el diseño y ejecución de políticas públicas más eficientes, eficaces y con un mayor nivel de cumplimiento.
El autor explica que, de acuerdo a la teoría neoclásica, los individuos (que denomina homo economicus) toman decisiones racionales e informadas, dirigidas a maximizar su beneficio. Sin embargo, dicha hipótesis ha sido ampliamente desvirtuada, pues, en la práctica, el proceso de toma de decisiones de una persona se ve afectado por heurísticos (“atajos cognitivos” que usa el cerebro para simplificar la toma de decisiones) y sesgos cognitivos (ver columna de D. Gorab “Los patrones oscuros y su efecto en los consumidores: nueva evidencia empírica”). Es en ese contexto en el que la economía del comportamiento (sumado a la psicología conductual), se erige como una disciplina que busca entender cabalmente el comportamiento humano y entregar herramientas para mitigar la irracionalidad de las conductas, para así aumentar el beneficio individual y social.
La eficacia de las políticas públicas se verifica en la medida que los ciudadanos respondan y se comporten según su diseño. Este objetivo puede lograrse por distintas vías, siendo una de ellas la regulación a través de normas. En particular, el autor se refiere a los enfoques regulatorios tradicionales y a sus ventajas y desventajas:
Aunque los enfoques tradicionales tienen una estructura definida de implementación y cuentan con amplia evidencia respecto de sus efectos, dado que las políticas públicas buscan la modificación de un comportamiento, es necesario que la intervención comprenda las razones detrás de las conductas. Es aquí donde la economía del comportamiento resulta imprescindible (ver investigación CeCo “Libre competencia y la toma de decisiones: Impactos de los sesgos cognitivos en los niveles de competencia de los mercados”).
El artículo aborda dos estrategias regulatorias basadas en la economía del comportamiento:
Así, respecto al diseño de enfoques regulatorios basados en la economía del comportamiento, el artículo entrega directrices o principios en la aplicación de las ciencias del comportamiento, en el sentido de que las intervenciones deben ser (i) simples; (ii) atractivas; (iii) sociales; y, (iv) ejecutadas a buen tiempo. Asimismo, se definen etapas en el diseño de estrategias regulatorias basadas en cognición: (i) definir el resultado; (ii) entender el contexto; (iii) construir la intervención; y, evaluar, aprender y adaptar.
Finalmente, el autor concluye que los enfoques regulatorios tradicionales y aquellos basados en la economía del comportamiento no son excluyentes, sino, por el contrario, pueden complementarse para crear vías más eficientes y eficaces para el diseño e implementación de políticas públicas (ver nota CeCo “Economía del comportamiento, abuso de dominio y DMA: del análisis ex post a la presunción regulatoria en los mercados digitales”).
En su artículo, el autor logra derribar la aparente dicotomía entre la regulación tradicional y la economía del comportamiento. En efecto, el texto permite concluir que, para lograr la ejecución de políticas públicas, herramientas como los nudges no son una solución que por sí sola pueda sustituir medidas más directas como la fiscalización o las sanciones económicas, sino que son vías complementarias que aumentan la adhesión voluntaria a la norma. En ese sentido, y considerando un escenario de creciente complejidad regulatoria, el éxito de las políticas públicas dependerá de nuestra capacidad para diseñar marcos normativos que reconozcan nuestras limitaciones cognitivas. Al integrar principios propios de la economía del comportamiento, la regulación deja de ser una imposición externa y rígida para convertirse en un mecanismo adaptativo, capaz de generar cambios sostenibles y coherentes con la verdadera naturaleza del comportamiento humano.
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