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Economía del comportamiento como enfoque regulatorio (Revista de Derecho Económico)

25.02.2026
CeCo Chile
8 minutos
Clave

El artículo hace una revisión teórica y un análisis de experiencias comparadas, para concluir que la economía del comportamiento ofrece mejores y más eficaces herramientas para el diseño regulatorio, al abordar de forma real y comprensiva el comportamiento humano.

Keys

The article provides a theoretical review and an analysis of comparative experiences, concluding that behavioral economics offers better and more effective tools for regulatory design by addressing human behavior in a realistic and comprehensive way.

Revisamos el artículo “Estrategias regulatorias basadas en la economía del comportamiento”, de Diego Rebaza, publicado en el último volumen de la Revista de Derecho Económico de la Universidad de Chile, el que analiza las oportunidades que ofrece la economía del comportamiento en el diseño y ejecución de políticas públicas más eficientes, eficaces y con un mayor nivel de cumplimiento.

Economía del comportamiento: una alternativa a la economía neoclásica

El autor explica que, de acuerdo a la teoría neoclásica, los individuos (que denomina homo economicus) toman decisiones racionales e informadas, dirigidas a maximizar su beneficio. Sin embargo, dicha hipótesis ha sido ampliamente desvirtuada, pues, en la práctica, el proceso de toma de decisiones de una persona se ve afectado por heurísticos (“atajos cognitivos” que usa el cerebro para simplificar la toma de decisiones) y sesgos cognitivos (ver columna de D. Gorab “Los patrones oscuros y su efecto en los consumidores: nueva evidencia empírica”). Es en ese contexto en el que la economía del comportamiento (sumado a la psicología conductual), se erige como una disciplina que busca entender cabalmente el comportamiento humano y entregar herramientas para mitigar la irracionalidad de las conductas, para así aumentar el beneficio individual y social.

Políticas públicas y modelos regulatorios tradicionales

La eficacia de las políticas públicas se verifica en la medida que los ciudadanos respondan y se comporten según su diseño. Este objetivo puede lograrse por distintas vías, siendo una de ellas la regulación a través de normas. En particular, el autor se refiere a los enfoques regulatorios tradicionales y a sus ventajas y desventajas:

  • Ordeno y mando (command and control), aquella en que el regulador fija un estándar y un mecanismo para asegurar la sujeción a dicho estándar (como la aplicación de sanciones). Si bien se trata de un enfoque que refleja una autoridad firme y protectora, en la práctica resulta costoso de implementar y puede devenir en una sobrerregulación.
  • Regulación de divulgación, en el que se busca difundir información a los agentes del mercado para disminuir las asimetrías que afectan sus decisiones. Aunque es un método de bajo costo, su diseño se basa en un sujeto hipotético, sin considerar sesgos.
  • Autorregulación, consistente en el desarrollo de reglas vinculantes por parte de los propios regulados. Se trata de un modelo que podría alcanzar un alto nivel de cumplimiento, pero que está limitado a la perspectiva del agente que crea las reglas, lo que, a la larga, puede afectar su eficacia respecto de quienes no forman parte del proceso de creación de reglas.
  • Regulación por incentivos, en el que se utiliza un régimen de premios o desincentivos que guían el comportamiento del regulado hacia el interés público. Si bien es un método de bajo costo de implementación y baja intervención, no contempla aquellos casos en que los regulados sean indiferentes a las recompensas o castigos.

Nuevas estrategias regulatorias

Aunque los enfoques tradicionales tienen una estructura definida de implementación y cuentan con amplia evidencia respecto de sus efectos, dado que las políticas públicas buscan la modificación de un comportamiento, es necesario que la intervención comprenda las razones detrás de las conductas. Es aquí donde la economía del comportamiento resulta imprescindible (ver investigación CeCo “Libre competencia y la toma de decisiones: Impactos de los sesgos cognitivos en los niveles de competencia de los mercados”).

El artículo aborda dos estrategias regulatorias basadas en la economía del comportamiento:

  • El nudging, que se define como una intervención en la arquitectura de la toma de decisiones de una persona, que modifica predeciblemente su conducta, sin llegar a configurar una orden o prohibición. Se trata de un enfoque que implica una baja intervención, con un bajo costo y que resguarda la libertad de decidir de los regulados. El autor sostiene que una de las ventajas de los nudges es que pueden ser utilizados tanto en la fase de diseño de una regulación como en la implementación o ejecución misma de la medida. Con todo, el nudging suele ser cuestionado por su carácter “manipulador” y por la baja transparencia en la elección de determinada estrategia.
  • Operational empowerment (empoderamiento operativo), estrategia que busca eliminar los sesgos conductuales a través de la educación e información. Se basa en la premisa de que las personas se apartan de las elecciones racionales debido a una falta de conciencia, información o educación que les permita actuar razonablemente. Este modelo puede adquirir diferentes formas, según el tipo de sesgo conductual que busque eliminar.

Así, respecto al diseño de enfoques regulatorios basados en la economía del comportamiento, el artículo entrega directrices o principios en la aplicación de las ciencias del comportamiento, en el sentido de que las intervenciones deben ser (i) simples; (ii) atractivas; (iii) sociales; y, (iv) ejecutadas a buen tiempo. Asimismo, se definen etapas en el diseño de estrategias regulatorias basadas en cognición: (i) definir el resultado; (ii) entender el contexto; (iii) construir la intervención; y, evaluar, aprender y adaptar.

Finalmente, el autor concluye que los enfoques regulatorios tradicionales y aquellos basados en la economía del comportamiento no son excluyentes, sino, por el contrario, pueden complementarse para crear vías más eficientes y eficaces para el diseño e implementación de políticas públicas (ver nota CeCo “Economía del comportamiento, abuso de dominio y DMA: del análisis ex post a la presunción regulatoria en los mercados digitales”).

Reflexión final

En su artículo, el autor logra derribar la aparente dicotomía entre la regulación tradicional y la economía del comportamiento. En efecto, el texto permite concluir que, para lograr la ejecución de políticas públicas, herramientas como los nudges no son una solución que por sí sola pueda sustituir medidas más directas como la fiscalización o las sanciones económicas,  sino que son vías complementarias que aumentan la adhesión voluntaria a la norma. En ese sentido, y considerando un escenario de creciente complejidad regulatoria, el éxito de las políticas públicas dependerá de nuestra capacidad para diseñar marcos normativos que reconozcan nuestras limitaciones cognitivas. Al integrar principios propios de la economía del comportamiento, la regulación deja de ser una imposición externa y rígida para convertirse en un mecanismo adaptativo, capaz de generar cambios sostenibles y coherentes con la verdadera naturaleza del comportamiento humano.

 

Tamara Sandoval B.

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