CeCo | OCDE: Competencia e inflación ¿el huevo o la gallina?
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OCDE: Competencia e inflación, ¿el huevo o la gallina?

30.11.2022
CeCo Chile
15 minutos
Claves
  • La inflación pasó a ser un fenómeno de preocupación global, especialmente luego de la crisis por Covid-19 y la reciente guerra de Rusia-Ucrania.
  • La relación entre precios y competencia parece estar clara, sin embargo, el vínculo concreto entre inflación (alza de precios) y competencia es más complejo.
  • Abordamos las distintas formas en que la inflación puede afectar la competencia (o viceversa), y los riesgos que se pueden generan.
  • Finalmente, mencionamos las recomendaciones que entregó la OCDE para que las agencias de competencia ocupen todas sus herramientas y enfrenten los periodos de inflación, sin olvidar su objetivo principal.
Keys
  • Inflation became a phenomenon of global concern, especially after the Covid-19 crisis and the recent war between Russia and Ukraine.
  • The relation between prices and competition seems to be clear, however, the specific link between inflation (price increases) and competition is more complex.
  • We address how inflation can affect competition (or vice versa) and the risks that can be generated.
  • Finally, we mention the recommendations provided by the OECD aimed to achieve that competition agencies use all their tools and face periods of inflation without forgetting their main objective.

La inflación mide los cambios en el nivel general de precios de una economía y refleja la dinámica de cómo la moneda de un país va perdiendo valor en el tiempo. Por lo general, esta se mide como el cambio interanual del nivel de precios promedio (o como el cambio de precios de una canasta básica de bienes, en un año).

La inflación es una de las preocupaciones principales de los ciudadanos hoy en día (al respecto, ver nota de prensa de La Tercera: “La inflación se toma la preocupación de los chilenos”).

La teoría económica ortodoxa considera la inflación como una función de la producción de bienes y las expectativas de precio, reconociendo las diferencias entre sus causas de corto y largo plazo. En este sentido, el nivel de competencia pocas veces es mencionado en las discusiones sobre inflación, o al menos no de forma directa.

En enero de 2022, en la Universidad de Chicago, se realizó un seminario titulado “Inflation, Market Power and Price Controls”, que reunió a varios economistas destacados a nivel mundial. En el evento se les preguntó a los académicos si ellos creían que los niveles inflacionarios actuales de EE.UU. se debían al poder de mercado de grandes corporaciones. El 67% de los consultados indicó estar en desacuerdo o muy en desacuerdo con esta idea (revisa las respuestas en detalle aquí).

Sin embargo, aún existen voces disidentes que han mencionado que sí hay una relación entre la falta de competencia o el poder de fijación de precios que tienen las empresas y el reciente aumento de la inflación. Al respecto, Matt Stoller (Director de Investigación del Proyecto American Economic Liberties), argumentó a finales de 2021 que aproximadamente el 45% de la inflación de EE.UU. podía atribuirse al poder de fijación de precios de las grandes empresas (ver su trabajo: Corporate Profits Drive 60% of Inflation Increases).

En la antesala de la mesa redonda que realizará la OCDE para discutir varios temas de interés para la aplicación de la competencia, comentaremos la reciente publicación del background note titulado Competition and Inflation(en adelante, el “Reporte”).  En este reporte se aborda el vínculo entre competencia e inflación (si acaso este existe), cuál es la causa de la inflación (o si existe doble causalidad), los riesgos particulares para la competencia que se desprenden en periodos prolongados de inflación, y cuáles son los principales desafíos para las autoridades.

¿Cómo la competencia afecta la inflación?

La relación entre precios y competencia está bien establecida. Con bajos niveles de competencia (o concentración de los mercados en sectores particulares), es esperable que exista un nivel de precios más alto. Sin embargo, el alza de precios (inflación) y su vínculo con la competencia parece ser más difuso.

La competencia (o la falta de ella) afecta los precios en mercados específicos. En cambio, la inflación considera el nivel general de precios en una economía. Por otra parte, una competencia ineficaz puede traer como consecuencia un nivel de precios mayor, pero esto no quiere decir que un aumento de precios sea causado necesariamente por una competencia débil.

Para sostener la inflación debería existir una degradación constante en el nivel de competencia, de modo que los precios continúen subiendo de forma ininterrumpida. En un mercado competitivo con ausencia de shocks a la oferta o a la demanda (es decir, que no ocurra algún evento que cambie la dinámica de cómo funciona el mercado), los precios se mantendrán estables. Incluso en el caso de un monopolio, los precios se mantendrán altos, pero igualmente estables, por lo que tampoco debería existir inflación.

Más allá del efecto directo de la competencia en la inflación, en el Reporte se mencionan cómo, de forma indirecta, la competencia puede afectar la inflación. El nivel de competencia afecta la forma en que variaciones en los costos (p. ej., alzas en los costos de transporte de un producto debido a alzas en los combustibles, o alzas en los costos de producción por el aumento del precio de un insumo), se traspasan a los precios finales. Esto tiene relación con el impacto de los shocks de oferta o demanda sobre los precios, y finalmente sobre el nivel inflacionario.

El grado de traspaso del aumento de costos a precios (es decir, qué proporción, y con qué velocidad, el aumento de los costos se traspasa finalmente a precios finales), dependerá especialmente de la sensibilidad particular que tengan los consumidores sobre cada bien. A su vez, esta sensibilidad depende directamente de la posibilidad de sustitución que tengan los consumidores. En mercados más concentrados el costo de sustituir un bien aumenta, por lo tanto, el traspaso ante un alza de costos es rápidamente traspasada a precios, afectando a los consumidores finales.

Una mayor tasa de traspaso implica un alza directa de precios, y esto trae como consecuencia un aumento de los costos para otros agentes económicos en la misma cadena (quienes posteriormente también buscarán traspasar esta alza, aguas abajo). Si el traspaso es inmediato, el alza de precios (inflación) puede ser temporal y disiparse rápidamente. Sin embargo, si el traspaso es menor (u ocurre de forma más lenta) la inflación será más persistente.

¿Cómo la inflación afecta la competencia?

Existen 2 mecanismos a través de los cuales la inflación puede afectar la competencia. Por un lado, la inflación cambia la estrategia que tienen las empresas para ajustar su oferta de producto y competir. Por otro lado, la inflación puede afectar la forma en que los consumidores procesan la información sobre los precios, afectando indirectamente la forma en que compiten las empresas.

Cambios en la oferta de productos

Dado que en periodos de inflación los precios cambian con frecuencia, las empresas tienen dificultades para monitorear las estrategias de otras empresas respecto del precio que cobran.

A primera vista, bajo este escenario se puede pensar que es más complejo sostener en el tiempo prácticas anticompetitivas como la colusión. En efecto, la capacidad de las empresas que participan de un acuerdo colusorio para monitorear los precios (es decir, para verificar que el acuerdo se esté cumpliendo) es fundamental para sostener un cartel. De este modo, si las empresas deben cambiar sus precios con frecuencia, el monitoreo de estos se dificulta, lo que sería beneficioso para la competencia.

Sin embargo, en entornos inflacionarios, es probable que tanto las empresas como sus clientes esperen aumentos de precios. Este mutuo entendimiento puede proporcionar un mayor riesgo de acción coordinada por parte de las empresas, incluso sin una coordinación explícita.

Los periodos de incertidumbre económica pueden ser utilizados para que organizaciones industriales, asociaciones comerciales o gremios empresariales hagan anuncios en donde indiquen futuras alzas de precios. Estos anuncios, que pueden ser transmitidos a clientes por la prensa, entrevistas o correos electrónicos, pueden ser usados por los rivales para alinear su conducta y fomentar una coordinación abierta (es decir, una coordinación no explicita).

La Comisión Europea, en su documento “Directrices sobre la aplicabilidad del artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea a los acuerdos de cooperación horizontal”, menciona la importancia de la incertidumbre estratégica entre rivales y el papel que desempeña el intercambio de información en reducir esta incertidumbre. Por lo mismo, es explícita en mencionar qué se deduce como practica concertada al momento que una empresa realiza un anuncio público (ver párr. 63 de la Guía).

Toma de decisión de los consumidores

Para que un mercado competitivo funcione correctamente se debe cumplir un principio básico: que exista información completa y esta pueda ser utilizada por los agentes que participan en el mercado para tomar sus decisiones de consumo o producción. El precio es un parámetro importante para los consumidores al momento de tomar la decisión de compra, y su constante cambio (debido a la inflación), puede dificultar el acceso a esa información, degradando la decisión final del consumidor.

El acceso a la información (en este caso, conocer correctamente el precio de un bien y de sus sustitutos) se dificulta cuando el precio varía constantemente (en jerga económica, aumentan los costos de búsqueda) y, además, es probable que los consumidores accedan a información de precios que sea de menor calidad (o simplemente no accedan a ella). Sobre este punto, Gwin & Taylor, (2004), sugirieron que los altos costos de búsqueda conducen a mayores ganancias para las empresas en periodos de inflación.

Si los consumidores le asignan poco valor a conocer esta información, se empobrece la capacidad que estos tienen para tomar decisiones informada y, además, se reduce el incentivo que tienen las empresas para reducir los precios, afectando negativamente la competencia.

Otra consideración relevante al evaluar el efecto en la toma de decisión de los consumidores es el concepto de inflación reducida (shrinkflation). El termino hace referencia a la reducción del volumen de un producto, sin una reducción en el precio. El precio unitario del producto ha aumentado, pero es menos probable que provoque una respuesta negativa en la demanda por parte de los consumidores, menos aún si ellos no son conscientes de esta reducción. Al respecto, Mortimer et. al., (2022), indican que es menos probable que los consumidores abandonen los productos debido a una reducción de volumen que a un aumento del precio (ver nota CeCo: “Economía del comportamiento, mercados digitales y la libre competencia”).

Desafíos para las autoridades

La discusión sobre el papel que tiene la política de competencia en el control de la inflación ha tomado un protagonismo importante en el último tiempo. Sin embargo, aunque con matices, el objetivo único que deben tener las agencias de competencia sigue siendo un estándar intransable (ver nota CeCo: “Consensos básicos en la libre competencia a propósito de los aires de cambios”).

Por su lado, Margarida Matos Rosa, presidenta de la Autoridade da Concorrência de Portugal, ha señalado que “es poco probable que la competencia sea la causa de los altos niveles de inflación”. Sin embargo, sí reconoce que las agencias de competencia pueden cumplir un rol para mejorar y controlar escenarios inflacionarios, al menos como efecto de segundo orden (al respecto, ver nota CeCo: “ForoCompetencia: Carteles en épocas de crisis, inflación y mercados laborales”).

Con todo, es poco probable que la política de competencia sea una herramienta suficientemente útil para controlar la inflación (menos aún en el corto plazo). Esto, sin embargo, no quiere decir que las autoridades deban quedarse de brazos cruzados ante el fenómeno.

Ahora bien, es necesario tener presente que la correcta implementación de la política de competencia requiere de tiempo. Esto no solamente por una limitación presupuestaria o de personal, sino que la identificación de una problemática (y su solución) requiere de un tiempo de investigación. Asimismo, implementar un remedio para corregir alguna práctica anticompetitiva también requiere de un periodo de adaptación para vislumbrar sus efectos.

En este sentido, la OCDE menciona en el Reporte una serie de recomendaciones para las autoridades de competencia que están bajo el yugo inflacionario actual. En primer lugar, dado que la política de competencia como herramienta de control inflacionario tiene mayores efectos en el largo plazo, la principal recomendación es la constante inversión en actividades de promoción, como estudios de mercado en sectores particularmente sensibles.

Otro punto para tener en cuenta es el incentivo que tienen los distintos gobiernos a controlar precios en periodos inflacionarios. En este sentido, las agencias de competencia cumplen un rol crucial para contener los anhelos de los gobiernos para intervenir el mercado fijando precios máximos. Las agencias deben, en palabras del Reporte de la OCDE, limitar la duración de esta política, y así minimizar los efectos distorsionadoras en el mercado en cuestión.

Además, se debe recordar que en entornos competitivos los precios más altos obligan a los consumidores a buscar alternativas menos costosas. Por el lado de los productores, estos deben buscar opciones para reducir sus costos, invirtiendo en innovación y nuevas tecnologías que ayuden a reducir los costos en sus métodos de producción. Estas respuestas son propias de entornos competitivos y si los precios se mantienen artificialmente por debajo de este equilibro (porque el gobierno fija precios máximos), es posible que los agentes no respondan de esta manera, lo que alterará el mercado y reducirá los incentivos a innovar.

Por otra parte, el control de precios también puede ayudar a favorecer coordinaciones futuras por parte de competidores, ya que su implementación puede requerir que estos revelen información confidencial (lo que en el futuro hace más sencilla una posible coordinación).

Adicionalmente, las agencias de competencia también podrían colaborar con medidas de advocacy para mejorar la información que reciben los consumidores respecto a los precios (aunque en este asunto la autoridad de protección del consumidor debería jugar un rol más importante). Sin embargo, en esta tarea la agencia de competencia debe tener a la vista que el aumento de la transparencia del mercado podría incrementar los riesgos de coordinación entre los competidores.

La OCDE también recomienda a las agencias estar actualizando sus umbrales de notificación de fusiones (en caso de tenerlos en moneda nominal). Si estos umbrales no se actualizan anualmente, o no están indexados a la variación de precios, la inflación puede alterar la obligatoriedad de algunas empresas de notificar fusiones. También se recomienda realizar un proceso similar al momento de imponer multas, especialmente cuando estas son calculadas con ventas anuales de periodos pasados. Si los niveles de inflación son muy elevados, la multa impuesta a una empresa (en términos reales) puede no representar fielmente lo que se buscaba recaudar.

La inflación también debe ser considerada al momento de las encuestas que realizan las agencias a los consumidores (en el contexto de alguna investigación) sobre su disposición a cambiar el consumo de un producto cuando este sube de precio. Si las alzas ya están internalizadas por los clientes, la pregunta debe ser reformulada para que represente el espíritu de lo que se busca responder, especialmente en casos de sustituibilidad de la demanda (al respecto, ver nota CeCo: “El mercado relevante en la era digital: La actualización del viejo continente”).

Finalmente, aunque el Reporte menciona que es poco probable que una empresa quiebre debido únicamente a la inflación, el argumento de defensa de empresa en crisis puede ser más utilizado en contextos de crisis económicas. Por lo mismo, las autoridades deben estar preparadas para enfrentar y abordar de buena manera estos casos.

Enlaces Relacionados

OECD (2022), Competition and Inflation, OECD Competition Policy Roundtable Background Note.

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